El poder de la observacion
septiembre 14, 2020EL PODER DE LA OBSERVACION

Hoy
me gustaría poder compartir la reflexión sobre un acto desapercibido y con ello
desvalorizado como es la observación. Y no con la observación del adulto
consciente que intencionadamente trata de extraer algo, sino como el movimiento
interno que busca la contemplación como mecanismo de integración y con ello
extraer sus propios frutos.
En el
día a día de los niños y niñas del Roser podemos toparnos con infinidad de
situaciones donde los niños comparten una interacción visible y otros que en la
periferia contemplan y silenciosamente acaban formando parte de aquello que
ocurre. La asiduidad de este fenomeno siento esta ligado al temperamento y la
necesidad enérgica de cada persona, y por ello unos tienden a observar más que
otros. Concurro que el nacer de esa observación puede provenir de distintas
necesidades y sus naturalezas siempre tienden al bienestar interno de cada uno.
Pero
lo que tenemos claro como equipo es que la observación del niño es una herramienta
sustancial que le lleva a profundizar sobre la experiencia y con ello a extraer
algo de aquello que esta viviendo. Puede parecer que un niño no esta formando
parte del juego, y que aparentemente inactivo, este desenfundando todo su ser,
empapándose de algo muy rico que le permite crecer sobre sí mismo.
Y aquel niño que observa puede parecer que se
encuentra en lo simple, y que no participe en la actividad, pero puede que se
encuentre en la complejidad de lo que supone examinar aquello que ocurre.
Eso le permite nutrirse de ello y generar unas
primeras impresiones mentales necesarias para emprender un camino interno,
donde finalmente en el tiempo la observación le ha permitido la seguridad
necesaria para encontrarse en su propia fuerza. Que un niño encuentre su propia
fuerza es un valor que como escuela debemos permitir, porque ello te lleva al
auto-empoderamiento sobre la vida. y la observación para ello puede ser
determinante.
Cuando veo a un niño observar puedo percatarme de como
esta participando desde la mirada, empapándose de los sucesos como si fuera el
mismo movimiento y con ello formar parte de una realidad que esta más allá de
su propio cuerpo.
En algunas singularidades, el movimiento de la
observación nace de un lugar de inseguridad, donde pasa a ser una estrategia
para poder dominar la técnica y con ello una vez se siente capaz se despliega
con la confianza necesaria para no toparse con verse en la incapacidad y con
ello el desvalor. Y eso, algunos niños lo necesitan.
Es por ello que es importante que reconozcamos este
acto aparentemente en vano y lo reconozcamos como un movimiento de la
naturaleza que impregna a los niños de herramientas para en su momento
emprender sus propias acciones.
Y es que a veces nos llenamos de acciones y haceres
para buscar llenar un lugar vacio pero permitir la No Acción como una actitud
frente a la vida, puede volverse un espacio de integración y silencio que da
sentido y equilibrio al movimiento interno, encontrando raíces de equilibrio y
bienestar sobre uno mismo. Así os animo a permitirnos parar y observar, y
observar lo bien que sienta.
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